• Tatiana Vásquez
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    El remate de un bien inmueble no es más que su venta en subasta pública, en la cual se vende la propiedad a quien realice la mejor oferta. Ese tipo de procesos están tomando relevancia en el mercado colombiano, y sumando adeptos gracias a las oportunidades que brinda en precio, calidad y garantías para los compradores.

    Así lo señala Santiago Vicaría, director de Investigaciones de Colliers Internacional (firma de asesoría en asuntos inmobiliarios), que periódicamente realiza subastas privadas, de las que resalta cómo los precios son más favorables que los que tienen los inmuebles del mercado.

    De la oferta de Colliers hacen parte bienes inscritos por propietarios que desean realizar una venta, o inmuebles producto de un proceso de dación en pago.

    Para ejecutar la venta, se exige que el precio inicial esté por debajo del valor comercial, para que los interesados encuentren ofertas atractivas.

    Bajo ese esquema, Vicaría asegura que en la subasta realizada el mes pasado hubo propiedades cuyos valores fueron inferiores entre 5 % y 45 % al de los precios de mercado.

    Remate judicial

    El portal ColSubastas explica que para que una casa, apartamento, lote o bodega vaya a remate debe seguirse un trámite judicial y son los juzgados los encargados de ejecutarlos.

    El gerente de Mis Remates Seinco, José Boada, recuerda que por norma los despachos judiciales están obligados publicar los avisos de remate de inmuebles, derivados casi siempre de obligaciones y deudas que las personas incumplen.

    Por tratarse de un proceso público, cualquier persona puede participar en un remate. Además de saber cuál juzgado lo llevará a cabo, el interesado tiene la posibilidad de cancelar, solo en el Banco Agrario, el 40 % del avalúo del bien, lo que le asegura poder participar. De no ser favorecido, se devuelve el dinero.

    La legislación también señala que el remate debe realizarse por un lapso de una hora, en fecha fijada por el juez, la cual debe ser publicada con antelación. Los participantes, a su turno, llevan sus ofertas en sobres sellados, los cuales se abren terminado el plazo.

    Los expertos en subastas añaden que por tratarse de una puja, el precio final a pagar puede superar, tranquilamente, el valor del avalúo, y adicionalmente aconsejan que por simple que parezca el proceso nunca sobra la asesoría comercial y legal.

    Tenga en cuenta que al adquirir un inmueble mediante remate judicial, está asumiendo los pasivos del bien, por lo que ocurre con frecuencia que una propiedad tiene impuestos y acreencias que son más altos que su valor comercial, y ese ya no es un negocio rentable.

    FUENTE: EL COLOMBIANO. POR FERNEY ARIAS JIMÉNEZ | PUBLICADO EL 13 DE ABRIL DE 2019

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